Confesión

Lo confesaba a una querida amiga (“confesión” parece la palabra justa en este caso) que siento como que he descubierto algo que extrañamente ya creía conocer: la maldad. Eso después de haber pasado mucho tiempo confundido, pensando “es que no saben”, cuando en realidad son, sencillamente, defensores del mal.

De lo contrario, no tendría uno que estarles narrando lo que sus ojos ven, como cualquiera que quiera ver ve: la crueldad de un lado y el sufrimiento incalculable del otro.

Quieren justificar tortura y asesinato. Así de simple. Si no fuera porque la indignación no deja y porque las lucecitas de la esperanza absurdamente no se apagan, valdría para hundirse en una depresión paralizante.

No se hagan ilusiones los defensores del mal: algo haremos con esas lucecitas que alumbran el camino de la indignación.

La crisis de Estados Unidos

Estados Unidos es un polvorín:

Un movimiento neofascista en ebullición, el trumpismo, que tiene su propio culto a la personalidad, la sumisión ante su Comandante Supremo;

la continua incitación de este a la violencia y el miedo (a los inmigrantes, a los negros, a los hispanos, a los judíos);

una mayoría anglosajona armada hasta los dientes (33% de la población acumula todas las armas de fuego, incluso de guerra;

hay más armas que población en Estados Unidos); una crisis social y económica sin precedente en los últimos 100 años;

tensiones raciales azuzadas desde la Presidencia;

brutalidad policial que ya agota la paciencia de las comunidades más afectadas, y de mucha gente de buena voluntad y espíritu pacífico;

un gobernante impopular que quiere reelegirse y busca deslegitimar el proceso electoral a toda costa, y de impedir el voto de las minorías étnicas a las que ataca;

un gobernante que insinúa, perversamente, que podría no reconocer el resultado electoral si le es adverso, porque según dice a sus seguidores “la única manera de perder es si nos roban la elección”.

Y hay mucho más.

El país es un polvorín.

Los que piensan que esto es un juego de fútbol donde uno escoge su equipo y lo único que cuenta es ganar, o los que se han convencido a sí mismos de que la oposición al ocupante de la Casa Blanca es un capricho ideológico en el molde de la Guerra Fría, o una conspiración de extremistas: tengan cuidado, que aquí podemos perder todos, no solo los residentes en Estados Unidos, sino el mundo entero.

Porque la violencia en este país, y la erosión de su democracia a manos del movimiento neofascista del actual Presidente, incluso el peligro de que la democracia colapse, afectan al planeta entero. Estos peligros son muy reales. Es más fácil comenzar un incendio que apagarlo.

No sean insensatos.

Hay que evitar que sigan en el poder estos energúmenos, irresponsables y corruptos, que se parecen más a Chávez, Ortega, Franco y Mussolini, que a los políticos tradicionales de sistemas democráticos. A los buenos y a los malos.

El fariseísmo de quienes defienden al Innombrable en nombre del “respeto a la vida”

25 de agosto de 2020

Hay muchas formas de irrespetar la vida, la dignidad de la vida humana.

Negarle el seguro de salud a 30 millones de personas en medio de una pandemia es irrespetar la vida.

Negarse a trabajar con humildad para controlar una pandemia –a pasar a segundo plano en la atención del público y dejar que hablen los científicos– es irrespetar la vida.  

Empeñarse en negar la realidad de la pandemia cuando los científicos del mundo la han comprobado, y mientras estos llaman a tomar medidas urgentes para proteger la salud pública, es irrespetar la vida.

Recomendar contra la pandemia una medicina cuya efectividad los investigadores científicos niegan rotundamente, y sobre cuyos peligros alertan, es irrespetar la vida.

Llamar a sus seguidores a no usar mascarilla para detener el contagio de la pandemia es irrespetar la vida.

Insistir en convocar a sus seguidores a que se aglomeren, cuando el contagio avanza sin frenos, es irrespetar la vida.

Insistir en que se abran todos los negocios y todas las escuelas “ya”, porque “it is what it is”, “es lo que es”, “así es la vida, en la vida la gente se muere”, “no se puede parar la economía” aunque mueran cientos de miles, es irrespetar la vida.

Arriesgar la salud de los niños, y sobre todo, de sus maestros, padres y abuelos, por el capricho de “regresar a la normalidad”, es irrespetar la vida.

Negar refugio a los perseguidos que buscan asilo es irrespetar la vida.

Separar a criaturas de sus madres, quienes huyen desesperadas en busca de una promesa de pan y libertad, y encerrar a los niños en jaulas donde duermen sobre el piso y sufren, confundidos, es irrespetar la vida.

Incitar al odio contra el inmigrante, asociándolo en la mente de sus seguidores con criminales, llamándolos “animales“, y “violadores“, es irrespetar la vida.

Hablar de las mujeres como si fueran animales salvajes que están ahí para agarrarlos de sus genitales sin permiso, porque “cuando lo hace un hombre famoso, a ellas les encanta”, es irrespetar la dignidad de la vida.

Negarle el derecho de ciudadanía a alguien, solo por ser negro, como intentó hacerse con Obama, y ahora con Kamala Harris, también es irrespetar la vida.

Pagar una fortuna en anuncios para que den la pena de muerte a cinco muchachos negros falsamente acusados de violación (se comprobó con exámenes de ADN) es irrespetar la vida.

Propagar teorías conspirativas demenciales, como que en, una pizzería de Washington, Hillary Clinton y otros dirigían un cartel de tráfico de niños, es irrespetar la vida.

Decir, acerca de manifestantes nazis involucrados en el asesinato de activistas de derechos humanos en Charlottsville, Virginia, que “hay gente muy buena” entre ellos, es irrespetar la vida.

Burlarse de una persona discapacitada en público, imitando sus gestos de manera denigrante, es irrespetar la vida.

Preguntar a su audiencia “¿qué hacemos con los inmigrantes?”, y sonreír cuando desde la audiencia gritan “shoot them!” (¡dispárenles!) es irrespetar la vida.

Pedir a los policías que “no sean tan amables” con los prisioneros, es irrespetar la vida.

Gritar a sus enardecidos seguidores “beat the crap out of them!” (¡reviéntenlos!, o más bien, ¡sáquenles la mierda!), refiriéndose a gente que protestaba contra él, es irrespetar la vida.

Anunciar que “no se preocupen por los costos legales, yo les pago un abogado” después de incitarlos a golpear a los protestantes, es irrespetar la vida.

Luchar para que se redujera la ayuda con la que millones de personas sobreviven a duras penas en medio de una sequía de empleo de la que no tienen culpa (¡hay una crisis por la pandemia!) es irrespetar la vida.

Sabotear el servicio de correos nacionales, para entorpecer el voto opositor, sin tomar en cuenta las necesidades de quienes por ese medio reciben, por ejemplo, medicinas, es irrespetar la vida.

Reto al lector

Verifique estas afirmaciones. Con mente abierta y corazón honesto, no podrá encontrar en ellas falsedad.

Epílogo

Ya que son tan devotos, y yo tan poco experto en escribir epílogos, les dejo aquí un texto que podrían meditar, y que no pueden atribuir a Antifa o a Soros, o a cualquiera de tantos fantasmas de la alucinación terrible que es hasta la fecha este Siglo XXI:

Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. Así también llegó a aquel lugar un levita y, al verlo, se desvió y siguió de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

 —El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley.

—Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús.

Luego me cuentan…

¿No sería mejor cultivar este espíritu, en vez de someterse al puño y a la lengua implacables del trumpismo y de otros movimientos autoritarios? ¿No viviríamos mejor todos? No solo podría ser buena vida, sino también vida buena.

Exclusiva: el discurso de Melania Innombrable (historia del héroe más poderoso, que mucha gente anda contando)


Les dejo aquí, en exclusiva, un fragmento del discurso de Melania Innombrable esta noche, que en revista Abril (www.revistaabril.org) hemos obtenido gracias a nuestra destreza periodística, nunca vista en la historia del mundo, nunca antes hubo tanta destreza, la mejor destreza, es increíble, a lot of people are saying que nadie tiene destreza más poderosa:

“…todos los Demócratas han sido desde hace 50 años empleados de Putin, y desde entonces estaban planeando una Pandemia con Mao, pero se les atrasó el negocio porque el milmillonario comunista Soros se robó en 1973 la fórmula del Coreavirus y empezó a venderlo en una pizzería en Washington, donde también vendían niños secuestrados por Hillary Clinton y Kamala Harris.

Todo esto está más que comprobado, pero el Washington Post y el New York Times lo ocultan, desde que un Anthony Fauci que dice que es médico los compró junto a un tal Ted Turner.

Fox News descubrió la conspiración hace mucho tiempo, pero no pudo hacerlo público porque Bill Gates mandó a un equipo secreto de antifas a dañar sus archivos de computadoras y plantar un chip que distribuyera mensajes subliminales a favor de Black Lives Matter, la Internacional Comunista, la Unión Europea, los cuáqueros y otras organizaciones abortistas.

Lo que no se esperaban era que apareciera mi Chapulín Anaranjado; no contaban con su astucia y su tremenda perspicacia y fuerza, de la que solo un Querido Strong Very Powerful Líder es capaz; así ha logrado encerrar en jaulas a los terroristas y violadores que, haciéndose pasar por niños desvalidos, y hablando un lenguaje en clave parecido al español, intentaban infiltrarse a través de la frontera sur.”

[Aplausos grabados, gritos de “shoot them!” (¡dispárenles!)]

Viaje a las tripas de la dictadura [más pruebas de la imprudencia temeraria de los políticos de la Coalición]

Esta grabación, que ha publicado Artículo66, tiene visos de real. De serlo, sería un viaje con cámara médica a las tripas del sistema mafioso que controla Nicaragua.  Lo que revela es lo mismo que todos los síntomas exteriores indican:

(1) No hay gobierno constitucional en Nicaragua, apenas una pandilla en lucha por su supervivencia;

(2) El líder de la pandilla entiende que no puede entregar el poder, porque sería su fin;

(3) Los miembros de la pandilla confían en que el líder no va a salir del poder sino muerto, porque no tiene alternativa;

(4) Los miembros de la pandilla desprecian a los “sucesores” posibles, como la Murillo y sus hijos, y piensan que solo el líder puede mantener inexpugnable su dominio;

(5) Los miembros de la pandilla están atormentados por la desconfianza mutua; especulan quiénes traicionarán al resto, negociando con los Estados Unidos;

(6) Los miembros de la pandilla están convencidos de que Estados Unidos no cambiará su postura aunque cambie su Presidente en enero de 2021;

(7) Los miembros de la pandilla ven su mundo derrumbarse poco a poco, pero están convencidos de que el líder, mientras viva, será capaz de mantener el control, aunque sea sobre las ruinas del país;

(8) Los miembros de la pandilla entienden que para mantener ese control, el líder está dispuesto a “cubanizar” o “venezolanizar” Nicaragua;

(9) Los miembros de la pandilla parecen sospechar que el líder no podrá completar ese proceso antes de morir;

(10) Los miembros de la pandilla no se sienten amenazados por la oposición doméstica, a la que califican de “imbécil”, y ven irrelevante.

(11) Los miembros de la pandilla entienden que su líder va a “ganar” las elecciones, las gane o no.

Que no digan, los políticos de la Alianza, de la UNAB, de la Coalición, y que no digan los medios periodísticos a su servicio, que no sabían esto cuando aceptaron arriesgar el futuro del país y la vida de la gente en su “vía electoral”.

Que no insistan, porque toda la evidencia los contradice, en alentar la falsa y probablemente costosa esperanza de que puede democratizarse Nicaragua participando en elecciones con y bajo la tiranía.

Muy probablemente la dura realidad es que NO IMPORTA cuántos planes hagan en el Departamento de Estado, ni cuántas reuniones hagan con los políticos de la oposición oficial, ni cuántas sanciones impongan los Estados Unidos y Europa al clan FSLN, ni cuántas alianzas armen, rompan y vuelvan a armar en la Coalición Nacional, ni cuántas veces Juan Sebastián Chamorro, Violeta Granera, Félix Maradiaga, y resto del cohorte, hagan votos de democracia, civismo, resistencia permanente, convicción cristiana, y todas las beatitudes tradicionales en nuestra barroca cultura: Ortega no va a dejar el poder porque tenga menos votos…

Yo creo que esto en el fondo lo sabemos todos, es decir, todos los que queremos saber. O al menos lo decimos todos los que nos atrevemos a decir lo que pensamos. Digo esto a sabiendas, tras escuchar muchas veces a gente negar en público lo que dicen en privado, o viceversa.

Y si no digo tener entera certeza de que no haya posibilidad alguna (probabilidad cero) de un “aterrizaje suave”, es únicamente porque en este mundo raro de nosotros hasta lo imposible es posible… Pero un ser humano responsable, un líder que respete a sus compatriotas, no debería arriesgar la vida de estos en aventuras que tienen un alto costo a cambio de una escasísima probabilidad de triunfo. La idea de “aterrizaje suave”, de “elecciones con Ortega”, y demás, cae en esta categoría.

Desafortunadamente, consideraciones de costo ciudadano no han tenido por lo general mucho peso en el cálculo de nuestros políticos, porque (por la razón que sea; dejo a cada quién elucubrar la suya) los ‘señores principales’ parecen casi siempre tener padrinos protectores. Como dice la gente en las calles: “a los grandotes no les pasa nada”.

El único escenario de “aterrizaje suave” que logro imaginarme (ayúdeme el lector, tal vez me falla la inspiración) es uno terrible, literalmente; un escenario de terror: logran las élites un pacto en el cual hay un caballero, o una dama, que pulcramente vestidos sirven de “relaciones públicas” al poder, mientras desde la sombras se asesina a cualquiera que insista en una verdadera transformación democrática.

No creo que de otra forma puedan atar lo que la conciencia del pueblo ha desatado para siempre.

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