La “estrategia secreta” de la oposición nicaragüense

14 de Febrero, 2019

Si uno pregunta a los representantes de la oposición sobre la estrategia del movimiento democrático, inevitablemente responden: “de eso no podemos hablar en público”.

Según ellos, es para que la dictadura “no sepa”.

¿Una estrategia para la lucha del pueblo, pero que hay que ocultarle al pueblo?

Pienso que esto implica una de dos alternativas, ambas nefastas.

La primera es que los líderes se han constituido en una organización que cree no necesitar del pueblo para alcanzar la victoria, y por tanto no necesita que el pueblo conozca el plan de lucha.

La segunda es que los líderes se han constituido en “vanguardia”, un grupo de iluminados que planea su estrategia en secreto, y la comunica al pueblo como una orden, que el pueblo, en el momento justo, tiene que obedecer: “ahora”.

Un total contrasentido.

Porque nadie les pide que den información sobre gente escondida, casas de seguridad, redes de apoyo humanitario o nada por el estilo. Se pide que informen, y que escuchen, sobre política.

Y si quieren representarnos como se representa en democracia, deben empezar ya. Y nosotros debemos empezar a exigirles que lo hagan. Porque no hay razón alguna para depositar fe ciega en nadie, por más honorable que sea su comportamiento, por más valor que haya mostrado en el conflicto. La fe ciega es una idea destructiva de la libertad. Es por eso que los ciudadanos nicaragüenses necesitamos ejercer una crítica constante, exigente y meticulosa, especialmente de quienes son, o dicen ser, nuestros amigos, y de quienes evidentemente aspiran a representarnos.

No más excusas, no se puede aceptar la defensa del secretismo y la opacidad, prácticas habituales del mesianismo autoritario. La cultura democrática se construye comportándose democráticamente. La cultura democrática antecede a la democracia legal. Sin cultura democrática no hay forma de sostener la democracia.

Todos los hábitos autoritarios adquiridos desde la colonia deben ser combatidos, y si un político pide una “exención temporal” bajo la excusa de que “estamos en lucha, tenemos un enemigo” la señal de alerta debe encenderse: si no practican la democracia fuera del poder, ¿lo harán una vez en él? Nos sobra experiencia para responder esta pregunta.

Tampoco vale la defensa de que criticar a la oposición de esta manera “debilita la unidad” o “le hace el favor a Ortega”. Más debilita la unidad no hablar con franqueza a la población, porque se daña el vínculo de confianza en el interés compartido que nos da fortaleza frente a la tiranía. Más se le hace el favor a Ortega si para tener unidad hay que guardar silencio y aceptar las “orientaciones” de un grupo de líderes.

Vamos todos juntos por la meta más urgente, que es librar a Nicaragua del régimen demencial de los Ortega-Murillo, pero sin olvidar que este drama terrible tiene raíces profundas en la cultura autoritaria donde han perecido nuestros sueños más nobles.

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