Ese día llegará

…En el 2018 faltaba un conocimiento crítico, que costó muchas vidas: quiénes son los enemigos de la democracia y del pueblo.

La identificación del enemigo es esencial.

En aquel momento la gente se dejó engañar por el cardenal Brenes y por el gran capital.

Ambos son enemigos de la democracia y del pueblo.

Una vez claro el mapa del terreno, se trabaja para que el odio de la gente hacia la dictadura, y las ansias de libertad, traduzcan la resistencia (que es un acto de la conciencia, y ocurre en las cabezas de todos) en la próxima oleada de rebelión.

Esta vez nadie va a escuchar los cantos de sirena de “diálogo” en la vocecita mañosa de Brenes, ni los llamados a la “negociación” de los agentes del segmento más corrupto del segmento más rico del segmento de herederos-propietarios que se arroga la representación de los empresarios del país; la gente que ha impedido que las presiones internacionales sean más fulminantes.

El día llegará.

¿Mató a 600? “No importa, inscriba su candidatura”

Si el genocidio que ocurrió en 2018 “no importa, inscriba su candidatura” el próximo genocidio será “parte de lo normal”.

Ciudadano X

23 de enero de 2020

Me llega, no se si de alguien o de un sueño, este mensaje de un ciudadano, un ciudadano X.

“A los que insisten en que hay que ir a elecciones con Ortega, a la Coalición electorera que dice que sí, que es para elecciones, pero que no, que no es electorera (¡¿sueñan ser el partido hegemónico del futuro?!), les pido por favor que nos saquen del enredo, que nos expliquen—porque en la calle no se entiende; los minúsculos no tenemos la sabiduría de ustedes, no entramos a sus reuniones; ¡si hasta nos las cambian de país para que no nos arrimemos a preguntar!: ¿Cómo funciona eso de que si vamos a elecciones con Ortega y el FSLN se acaba la dictadura de Ortega y el FSLN? Por favor, me lo explican d e s m e n u z a d o, paso…

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¿Mató a 600? “No importa, inscriba su candidatura”

23 de enero de 2020

Me llega, no se si de alguien o de un sueño, este mensaje de un ciudadano, un ciudadano X.

“A los que insisten en que hay que ir a elecciones con Ortega, a la Coalición electorera que dice que sí, que es para elecciones, pero que no, que no es electorera (¡¿sueñan ser el partido hegemónico del futuro?!), les pido por favor que nos saquen del enredo, que nos expliquen—porque en la calle no se entiende; los minúsculos no tenemos la sabiduría de ustedes, no entramos a sus reuniones; ¡si hasta nos las cambian de país para que no nos arrimemos a preguntar!: ¿Cómo funciona eso de que si vamos a elecciones con Ortega y el FSLN se acaba la dictadura de Ortega y el FSLN?  Por favor, me lo explican d e s m e n u z a d o, paso a paso; ya no sirven esos discursos bonitos que nos hacen sentir fuertes por un momento. Como el de la “unidad”.  ¡Expliquen, por favor!  Entiendan que el que hace una propuesta debe explicarla (a menos que lo que ustedes quieran sea obediencia y “Cayetano es buen muchacho”).

Pero antes, porque esta pregunta es antes, explíquenme por qué para ustedes es ACEPTABLE como candidato cualquier genocida. Esto–sobre todo esto–necesito entenderlo.  Porque a mí me parece que–ingenuo yo; según uno de ustedes pienso “que la mierda es soplar chimbombas”– que cualquier sociedad que acepte el genocidio, una sociedad que diga “¿cometió genocidio? No importa, inscriba su candidatura, NUNCA podrá tener un sistema decente, de libertad y democracia. Es como que me digan que van a hacer una casa con madera podrida.

Y no me vengan con que “hay que ser prácticos”, que “nuay diotra”.  Con ese cuento se nos ha hecho gorda toda la fauna oportunista que vive del cinismo de la sociedad: los arrastrados del orteguismo y los zancudos del PLC, CxL y el Partido Conservador; los desesperados de la Coalición que ya juran que el próximo ministerio es suyo; los vivianes de siempre, los grandes herederos-propietarios que hacen lo que sea y apoyan a quien sea para mantener sus privilegios… Y bueno, no quiero dejar fuera de nuestro cuadro de honor a los propagandistas que se burlan—como hizo recientemente Gioconda Belli, como hacen otros en sus gavillas y clanes—de la gente que exige un comportamiento ético.  La verdad es que, por más que les moleste, la mayoría de nosotros no somos tan corruptos como ellos.  O sea, no somos santos, claro; pero piénsenlo bien: sencillamente nos levantamos todos los días a ver cómo sobrevivimos honradamente, a como mejor podemos. Seguramente ellos creen que es porque no nos queda más remedio, porque los minúsculos no tenemos las oportunidades que tienen ellos de pegar un mordisco, y que es “pura envidia la de estos resentidos”.

Siento decepcionarlos, pero no es así. Lo que pasa es que para ellos la desigualdad de poder, la corrupción, y los privilegios con que el poder los premia, son tan “normales”, como la idea del “dame que te doy” recientemente defendida con orgullo por Arnoldo Alemán. Es lastimoso, pero han perdido la noción de que hay principios sagrados. De que hay cosas que no se venden ni se compran porque no tienen repuesto ni remedio, como la vida humana.

De ahí el principio de que asesinos y torturadores comprobados, gente que tiene en su haber crímenes de lesa humanidad, no puede bajo ninguna excusa ser candidato legal en una elección democrática.  No aceptar esto es despreciar la vida de la gente, es despreciar la vida. Y si la vida de otros se puede usar como moneda en una transacción política, entonces ya no hay ningún límite, ninguna moral, ninguna esperanza.

Si el genocidio que ocurrió en 2018 “no importa, inscriba su candidatura” el próximo genocidio será “parte de lo normal”. 

Además, para rematar, damos al mundo este mensaje: “Estos individuos a quienes ayer condenábamos por asesinar 600 ciudadanos desarmados, por decapitar campesinos, por quemar viva a una familia, por secuestrar y hostigar a cientos de personas, hoy para nosotros son candidatos legítimos y legales en nuestras elecciones”. 

¿Qué tal el mensajito?

La decisión inevitable: ¿Cuánto me importa el genocidio?

Ciudadano X

… Tenés que empezar por el principio, antes de pensar en estrategia.

Tenés que empezar por decidir si querés legitimar un genocidio y un sistema genocida, o no.

De cuánto te importe la diferencia depende el resto.

Si no te importa que haya habido un genocidio, entonces estás dispuesto a decirle a Ortega y su pandilla: “¿Cometió genocidio? No importa, puede inscribir su candidatura.”

Si te importa, y creés que es inaceptable, entonces empezás a pensar en todo lo que puede hacerse para construir un proceso de derrocamiento de la dictadura.

No digás “es difícil”. Ya se sabe. De hecho, es horriblemente difícil, es la tragedia impuesta a los nicaragüenses por la ambición de unos pocos.

Pero no es imposible. Y es esencial.

Y la primera decisión que tenés que tomar es si para vos es ACEPTABLE que sea candidato legítimo quien ha matado a cientos a plena luz…

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La decisión inevitable: ¿Cuánto me importa el genocidio?

… Tenés que empezar por el principio, antes de pensar en estrategia.

Tenés que empezar por decidir si querés legitimar un genocidio y un sistema genocida, o no.

De cuánto te importe la diferencia depende el resto.

Si no te importa que haya habido un genocidio, entonces estás dispuesto a decirle a Ortega y su pandilla: “¿Cometió genocidio? No importa, puede inscribir su candidatura.”

Si te importa, y creés que es inaceptable, entonces empezás a pensar en todo lo que puede hacerse para construir un proceso de derrocamiento de la dictadura.

No digás “es difícil”. Ya se sabe. De hecho, es horriblemente difícil, es la tragedia impuesta a los nicaragüenses por la ambición de unos pocos.

Pero no es imposible. Y es esencial.

Y la primera decisión que tenés que tomar es si para vos es ACEPTABLE que sea candidato legítimo quien ha matado a cientos a plena luz del día; quien ha torturado, destruido familias, enviado a cientos de miles al exilio.

La decisión es tuya.

Y es inevitable.

"Después desaforamos" [Mentiras perversas, ingenuidad peligrosa]

Ciudadano X

21 de enero de 2020

Un argumento de quienes proponen ir a elecciones con Ortega es que “después lo desaforamos” (a lo mejor entonces sea el “diputado Ortega”) y “después hacemos justicia”.

Un lector lo resume así: “Con la mayoría en la Nueva Asamblea se puede desaforar a los criminales y procesarlos.”

Me parece que eso NUNCA ocurriría, por 3 razones.

1. Si hay pacto para elecciones, habrá pacto para después; conociendo nuestra absoluta carencia de hábitos institucionales, no es paranoia asumir que los políticos establecerán acuerdos que les garanticen cuotas de poder. La “Nueva Asamblea” sería una “nueva repartición”. ¿Lo duda? ¿Le parece imposible? Revise la historia de Nicaragua en los últimos 100 años.

2. La historia de Nicaragua también enseña–vean, si no creen, lo que pasó después de 1990; vean, de hecho, cómo fue construyendo su camino a la presidencia Daniel Ortega– que las coaliciones parlamentarias “reformadoras” no…

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"Después desaforamos" [Mentiras perversas, ingenuidad peligrosa]

21 de enero de 2020

Un argumento de quienes proponen ir a elecciones con Ortega es que “después lo desaforamos” (a lo mejor entonces sea el “diputado Ortega”) y “después hacemos justicia”.

Un lector lo resume así: “Con la mayoría en la Nueva Asamblea se puede desaforar a los criminales y procesarlos.”

Me parece que eso NUNCA ocurriría, por 3 razones.

1. Si hay pacto para elecciones, habrá pacto para después; conociendo nuestra absoluta carencia de hábitos institucionales, no es paranoia asumir que los políticos establecerán acuerdos que les garanticen cuotas de poder. La “Nueva Asamblea” sería una “nueva repartición”. ¿Lo duda? ¿Le parece imposible? Revise la historia de Nicaragua en los últimos 100 años.

2. La historia de Nicaragua también enseña–vean, si no creen, lo que pasó después de 1990; vean, de hecho, cómo fue construyendo su camino a la presidencia Daniel Ortega– que las coaliciones parlamentarias “reformadoras” no sobreviven a los golpes de dinero e intimidación de los poderes fácticos: habrá algunos–o muchos– que entrarán a la “Nueva Asamblea” como antisandinistas, como reformadores democráticos, y terminarán abandonando la causa; la historia sugiere que su “unidad” se desintegrará tan pronto como empiecen las amenazas, y sobre todo, los “cañonazos” financieros.

3. El FSLN conservaría TODO, hasta los paramilitares; en la nueva “Nueva Era” sus sicarios se encargarían de asesinar a quienes “agarren la vara” y exijan que se profundicen los cambios y que se haga justicia. ¿Lo duda? ¿Le parece imposible? Revise la historia de Nicaragua en los últimos 30 años.

Nada de esto quita el sueño a los ambiciosos que se empecinan a ir a elecciones con Ortega. O son privilegiados, y quieren conservar sus privilegios, o quieren serlo: se sueñan en la vida de los burócratas y políticos que a partir de 1990 asumieron embajadas, ministerios, altos cargos, y con ellos las prebendas que desde pequeñas a grandes satisficieron su mediocridad material y moral.

¿Izquierda versus derecha? [Diagnóstico y tratamiento para la enfermedad de Nicaragua]

20 de enero de 2020

Yo alerto contra el peligro de identificar el problema de Nicaragua como de “izquierda versus derecha”.

Primero, porque es un diagnóstico errado: el FSLN es una banda criminal que desde el poder estableció a partir del 2007 un arreglo de corte típicamente fascista con el gran capital. Es decir, un esquema de derecha con fuerzas de derecha.

Segundo–y esto es lo que verdaderamente importa–porque un diagnóstico errado puede llevar a un tratamiento ineficaz, y hasta dañino: corremos el riesgo de hacernos un mal a nosotros mismos, ya que si “la izquierda” fuera el problema, entonces “la derecha” sería la solución.

¡Pero hay tiranía en “la derecha” también… OJO!

El diagnóstico correcto es “dictadura versus democracia”. Es un problema de poder, y por tanto, la medicina, el tratamiento, no es “darle el poder a la derecha”, sino dispersar el poder, limitarlo, ponerlo bajo control ciudadano.

El candidato Pedrarias Dávila

19 de enero de 2020

Políticos: ¡pongan su nombre junto a sus propuestas!

Por ejemplo, que Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro asuman con su nombre y apellido la política de su partido, Coalición Nacional:

“COMETER UN GENOCIDIO NO DESCALIFICA A NINGÚN CANDIDATO”.

¿Es mucho pedir?

Que no digan que no están de acuerdo con esa política, porque si no lo están tienen dos opciones: (1) abandonar el partido; (2) cambiar la política del partido.

Si dicen que no pueden cambiar la política del partido y se quedan, entonces, es una de dos: o no creen que sea tan importante el tema, lo cual quiere decir que, en efecto, están de acuerdo con que “COMETER UN GENOCIDIO NO DESCALIFICA A NINGÚN CANDIDATO”; o, ponen otros intereses políticos por encima de lo que creen, en cuyo caso habrá que preguntarse cuáles son esos intereses, y sobre todo cuáles son sus verdaderos principios.

Porque cometer un genocidio, ser un criminal de lesa humanidad, es un descalificador universal.

Aunque parece que nuestros políticos están dispuestos a convertir a Nicaragua en una excepción.

En Nicaragua, es “mate hoy, y pague nunca”.

¿Ese es el cambio, “la nueva manera de hacer política” que prometen?

Dicen “no más Pedrarias Dávila“, pero si Pedrarias viviera, bajo la política de la Coalición Nacional, el padre atávico de nuestras tiranías podría ser candidato, y sus sicarios podrían esperar, si acaso algún día los juzgaran, “penas inferiores a las normales”, como dice el prominente coalicionista José Pallais.

¿Van a decir ahora que este reclamo es “radical”, “divisionista”, “extremista”? ¿O, como les ha dado por insinuar, “sapo”?

¿Van a ignorarlo, a seguir su camino con la sordera que da la ilusión y el sueño de poder?

¿Van a ignorar a los “minúsculos” que exigen que el genocidio no sea recompensado en Nicaragua?

¿Van a aceptar a Pedrarias Dávila (o a un títere suyo, da igual) en sus soñadas “elecciones”?

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