Hacia la solidaridad internacional de los pueblos

Avatar de ciudadano xCiudadano X

26 de octubre de 2019

A mis amigos en Latinoamérica y España que con toda razón apoyan al pueblo chileno, al pueblo ecuatoriano, al pueblo hondureño, y a un largo y necesario etcétera: les presento escenas e información urgentes de Nicaragua, donde la dictadura moviliza recursos desproporcionados (la medida de su miedo) para impedir que los ciudadanos se expresen, que exijan respeto a sus derechos.

Contéstenme con honradez: ¿no tienen los nicaragüenses los mismos derechos, por ejemplo, que los chilenos? ¿no deberíamos todos los pueblos apoyarnos contra el poder de las élites?

Les dejo algunos datos aquí, que quizás ayuden a poner las cosas en perspectiva. La estructura de poder económico de Chile, apoyada por supuesto–reflejo y diseño — en el poder político, ha llevado a una concentración de la riqueza que hiere moral y materialmente al pueblo. Sin duda. Y han habido actos de represión condenables, que también se…

Ver la entrada original 463 palabras más

Hacia la solidaridad internacional de los pueblos

26 de octubre de 2019

A mis amigos en Latinoamérica y España que con toda razón apoyan al pueblo chileno, al pueblo ecuatoriano, al pueblo hondureño, y a un largo y necesario etcétera: les presento escenas e información urgentes de Nicaragua, donde la dictadura moviliza recursos desproporcionados (la medida de su miedo) para impedir que los ciudadanos se expresen, que exijan respeto a sus derechos.

Contéstenme con honradez: ¿no tienen los nicaragüenses los mismos derechos, por ejemplo, que los chilenos? ¿no deberíamos todos los pueblos apoyarnos contra el poder de las élites?

Les dejo algunos datos aquí, que quizás ayuden a poner las cosas en perspectiva. La estructura de poder económico de Chile, apoyada por supuesto–reflejo y diseño — en el poder político, ha llevado a una concentración de la riqueza que hiere moral y materialmente al pueblo. Sin duda. Y han habido actos de represión condenables, que también se han documentado, al lado de actos de vandalismo también injustificables.

Ahora, vean estas cifras de Nicaragua: más de 500 muertos en menos de seis meses, a manos del ejército y fuerzas paramilitares (en Chile serían más de 1500 asesinados, respetando las proporciones); más de 80,000 exilados en un año (en Chile serían más de 240,000); más de 1000 desaparecidos (en Chile serían más de 3,000); más de 900 presos políticos (en Chile serían casi 3000).

Y les dejo algo más: el mundo contempla con admiración el espectáculo de un pueblo, el chileno, que a pesar de unos incidentes violentos causados al inicio de la explosión social por minorías no representativas, sale pacíficamente en cifras que se estiman arriba del millón de personas a seguir exigiendo un cambio de sistema.

¡Un millón de personas en Santiago de Chile!

En Managua eran alrededor de 700,000, en una ciudad con menos de un tercio de la población. Es decir, respetando las proporciones, ¡en Managua salieron a las calles el equivalente de 2,100,000 de personas! Si esto no expresa la voluntad popular en Nicaragua, tienen que decirme que tampoco lo hace en Chile. ¿Lo harán?

¿Y cuál fue la respuesta del régimen de Ortega? Francotiradores y asesinatos a mansalva, todo confirmado por estudios de balística y reportes de Amnesty International, Human Rights Watch, la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, la Asociación de Derechos Humanos de Nicaragua, múltiples reportajes de la prensa independiente, algunos de ellos premiados, más el dictamen de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Humanos, de su par en las Naciones Unidas, y de la Unión Europea: más de cien muertos verificados con impacto de proyectiles en frente, cuello y pecho, el triángulo mortal, como dicen los forenses. ¿La edad de los muertos? Hay bebés entre ellos, pero la mayoría de las víctimas son muy jóvenes, desde los 14 años, asesinados mientras marchaban por las calles del país.

Aparte de estos crímenes, hay reportes verificados de muchos otros, incluyendo el de una familia que fue quemada viva en su propia casa, por negarse a permitir que los francotiradores usaran la azotea para disparar a civiles.

Todo esto está documentado oficialmente, y ha sido grabado en cámaras y teléfonos que gracias a la revolución tecnológica están ahora en las manos del pueblo, y son armas en la lucha popular.

Yo lo que lamento es que esta revolución tecnológica no nos haga igualmente revolucionarios en lo político y en lo social, que todavía no nos libere de los tabúes y prejuicios, de las nostalgias, mitos, afectos y cegueras que bloquean la solidaridad internacional entre los pueblos, tan necesaria ante el poder de las élites globalizadas.

¿No es hora ya?

Si están de acuerdo, les pido, para comenzar, que compartan esta nota.





América Latina: Pongamos la basura en su lugar

23 de Octubre de 2019

Aunque en las protestas haya buenos y malos, y dentro de cada bueno quepa un malo, creo ya haber visto, vivido y entendido lo suficiente para desear de todo corazón que los ciudadanos paren Nicaragua y boten a Ortega, paren Bolivia y boten a Morales, paren Chile y boten a Piñeiro, paren Ecuador y boten a Moreno, paren Honduras y boten a Hernández, paren Venezuela y boten a Maduro. Una lista que termino aquí, pero no porque aquí termine. ¡Qué más quisiera yo que ver a los cubanos en la calle, y que el salvaje de Bolsonaro también se fuera al guindo! Lo que se vive en casi todos nuestros países es opresión, con diferencias de grado y estilo, desde la locura genocida de Ortega hasta la indiferencia prepotente de Piñeiro, pasando por la sistemática eliminación de activistas en Colombia y Honduras, el péndulo perverso y corrupto de Argentina entre Macri y Fernández, y la ineptitud, crueldad y corrupción de la clase política mexicana. Al final todos cultivan la violencia contra su propia gente. Violencia, mentira, robo. Ya basta, ya es demasiado. A todos habría que hacerles su país ingobernable. A todos. Hay que dejar de pensar que alguno de ellos es bueno– o menos malo–porque da un discursito de «izquierda» o de «derecha», «antiimperialista» o «anticomunista». Basura es basura. Ya basta. Ya es demasiado. Son muchas vidas, es mucha la desesperanza. Ya es mucho tiempo, muchos años. Hay que echarlos a todos a la basura.

La historia de la crisis nicaragüense desde Mayo de 2018, en un párrafo.

Avatar de ciudadano xCiudadano X

22 de Octubre de 2019

Los grandes empresarios y sus agentes se apoderaron, con ayuda de la represión orteguista, del nombre Alianza Cívica, y desde ahí cumplieron su tarea prioritaria: evitar que triunfara el movimiento autoconvocado. Luego se pusieron a trabajar para «resolver la crisis» a su favor, apartando a los incómodos «radicales», desde jóvenes autoconvocados hasta Monseñor Báez. Buscan ahora cómo estabilizar la economía y sus ganancias, pero saben que algo tienen que hacer para mojar la pólvora que hay en las calles de Nicaragua, y por eso arrastran los pies, engatusan, organizan la farsa. Poco a poco se va viendo el plan que intentan poner en práctica: lograr que se abandone la lucha cívica (desobediencia civil, paros, etc.), desalentar la organización independiente de la población opositora (todo el mundo a seguir a su partido, el CxL), y esperar, durante dos largos años, a que Ortega permita elecciones…

Ver la entrada original 129 palabras más

La historia de la crisis nicaragüense desde Mayo de 2018, en un párrafo.

22 de Octubre de 2019

Los grandes empresarios y sus agentes se apoderaron, con ayuda de la represión orteguista, del nombre Alianza Cívica, y desde ahí cumplieron su tarea prioritaria: evitar que triunfara el movimiento autoconvocado. Luego se pusieron a trabajar para «resolver la crisis» a su favor, apartando a los incómodos «radicales», desde jóvenes autoconvocados hasta Monseñor Báez. Buscan ahora cómo estabilizar la economía y sus ganancias, pero saben que algo tienen que hacer para mojar la pólvora que hay en las calles de Nicaragua, y por eso arrastran los pies, engatusan, organizan la farsa. Poco a poco se va viendo el plan que intentan poner en práctica: lograr que se abandone la lucha cívica (desobediencia civil, paros, etc.), desalentar la organización independiente de la población opositora (todo el mundo a seguir a su partido, el CxL), y esperar, durante dos largos años, a que Ortega permita elecciones (dicen ellos que libres… ¿ya vieron Bolivia?). En otras palabras, la Alianza y sus patrocinadores del gran capital son parte del problema, no parte de la solución. ¿Por qué? Porque el gran capital es parte del sistema dictatorial. Nadie debería mostrarse sorprendido: el concubinato Ortega-Cosep se exhibió sin pudor hasta que el pueblo explotó en abril de 2018. En cuanto a la UNAB, los que no son Alianza deberían definirse pronto, porque el camino al que los arrastran es, ni más ni menos, el de un nuevo Kupia Kumi. Nada raro en nuestra historia: una dictadura masacra, y las élites pactan. Dictadura, pacto, guerra civil, es lo único que le han recetado al país en los casi doscientos años desde que Nicaragua se separó de la Federación, en 1838.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑