La defensa de la testosterona

5 de noviembre de 2019

Una nueva “defensa” del pactismo eleccionista, por quienes están dispuestos a legitimar a Ortega y darle impunidad al aceptar sin escrúpulos que sea candidato legal en las elecciones con las que sueñan: “si no querés elecciones con Ortega, liderá vos el movimiento”.

O traducido al vernáculo: “Quienquiera que critique la postura política de aceptar dócilmente la impunidad de Ortega es un cobarde y un “tapudo” que empuja a otros a la “guerra”, pero está tan lejos de tener poder, que se le puede callar “humillándolo” (creen ellos) con el reto de testosterona de un pleito púber: “a ver si los tenés tan grandes como creés”.

Esto es patético. No solo abandonan la lucha cívica, sino que abandonan el debate racional, y se hunden en los lodos más sucios de nuestra cultura machista. Es penoso tener que involucrarse en una discusión así, pero no queda más remedio, si es que uno quiere aferrarse a las hilachas de esperanza que restan. No queda más remedio que explicarles que la lucha por la democracia no es un concurso de testosterona. Además, lo que sobra en Nicaragua, entre la gente común, es coraje. ¿Y qué falta? Falta coraje, integridad e inteligencia entre las élites económicas y políticas, las viejas y las que rápidamente se convierten en las viejas, como ha ocurrido ya demasiadas veces: no es la primera vez que después de una masacre viene un pacto que lleva, no a la destrucción de la dictadura por medios cívicos, sino a la reanudación de la convivencia con ella, para terminar después–esa es nuestra maldición– en violencia.

Yo sueño que mí país salga de ese trágico círculo vicioso, y por eso es que hago–como tantos miles de patriotas– lo que puedo, porque lo considero mi deber, y es mi derecho, aunque incomode a los que ya creen que son parte de la élite política y miran a los ciudadanos como los ven los de la élite política, como niños babosos a quienes hay que esconder información, adormecer con cuentos de hadas, mentirles, engañarles, excluirles de las decisiones, llevarlos de las narices hacia donde solo los dueños de la finca tienen derecho a decidir. Lo mismo de siempre. Lo mismo: los mismos de siempre pactan con los mismos de siempre a expensas de los mismos de siempre y el país queda igual que siempre. ¿Esto es lo que querían los rebeldes que dieron su vida en Abril?

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#Cambalache en la embajada

31 de octubre de 2019

En primer plano de la foto, el Tenor, chigüín del genocida; a la derecha, la Diseñadora, hija del genocida; atrás, Gioconda Belli, escritora presidenta del PEN Nicaragua. En otras fotos de este evento, Juan Sebastián Chamorro, Mónica Baltodano, Chano Aguerri, y hasta (lamento verlo y decirlo) Violeta Granera y la Dra. Vilma Escorcia. Había también otros funcionarios de la tiranía, diputados, diplomáticos, etc..

¿Qué decir de esto? Pues que #NadaEstáNormal, excepto que en los corrillos del poder y la farándula #TodoEstáBien.

Hay presos y hay privilegiados, luchadores y aprovechados, turistas gastos pagados, y hay exilados con hambre, y torturados. #TodoNormal, #TodoEstáBien, #TodoEsCordialEnLosCorrillosDelPoder

Y una vez más, antes de echarse uno a llorar; antes de darse por irremediablemente confundido, viene Enrique Santos Discépolo a explicarnos. ¡Qué sería de las ciencias sociales sin su Cambalache!:

“Vivimos revolca’os en un merengue,
y en un mismo lodo
todos manoseados.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor;
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.

Todo es igual, nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.

No hay aplaza’os, ni escalafón
los inmorales nos han iguala’o.

Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que si es cura
colchonero, rey de bastos
caradura o polizón.”

Tal vez por eso las élites nicaragüenses se muestran tan pacientes, tan dispuestas a esperar y tolerar a quienes han cometido un genocidio y usurpado los derechos de la gente. #LaGenteQueNoFueInvitadaAlJolgorio.

Tal vez la respuesta esté en las fotos. En el mejor de los casos, demuestran una gran insensibilidad ante la tragedia.

El diario La Prensa demuestra eso y más, o mejor dicho, peor. Convertido en órgano oficial del pactismo y de la continuidad oligárquica-autoritaria, relata en un tono de satisfacción provinciana que el embajador anfitrión habló de “diálogo” como el método para solucionar la crisis, a “su atenta audiencia nicaragüense que estaba captando el mensaje”.

Seguramente dirán los distinguidos invitados que estaban ahí porque “había que estar”. Seguramente que habrán decidido soportar el tedio, el vino tinto y la adorable compañía de tanta gente buena, todo por la causa: #SOSNICARAGUA. Y si hay algún simplón que no lo entienda, a lo mejor sea porque la envidia le nubla los sentidos.

Francamente, #YoNoQuieroAndarConEsosLobos. #QuienConLobosAndaAAullarAprende. #AlertaMuchachos

Francamente, #ElCambioNoEstabaEnLaEmbajada

Francamente, todavía creo en la ética. #ÉticaNoEsUnHashtagPopularEnLaManada

Francamente, prefiero apostar por los que siguen en resistencia. #ResistenciaEsOtraCosa.

“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril.
El que no llora, no mama, y el que no afana es un gil.
Dale no más, dale que va,
que allá en el horno nos vamo’a encontrar.
No pienses más, siéntate a un la’o,
que a nadie importa si naciste honra’o;
que es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura,
o esta fuera de la ley.”

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