Ay, los membretes (y el aliento de los políticos)

Queridos paisanos: no se ahoguen en esto de “capitalismo” versus “socialismo”, o “derecha” versus “izquierda”, que esa no es la lucha.

Ni el Cosep es verdaderamente “burgués” (en verdad en verdad os digo), ni los FSLN/MRS/Feministas, etc, son “socialistas”.

De igual manera, Ortega y Murillo no son “cristianos”. Y les cuento, que la parejita genocida está entre lo más “de derecha” que hay sobre esta tierra.
(Ejemplos hay también de supuestas “derechas” que son izquierdas. Buenos ejemplos. Otro día hablamos de alguna de ellas.)

Lo que hay en Nicaragua es una lucha cruda, sangrienta y sucia por el poder. Y para nosotros, ciudadanos, contra el poder.

El verdadero tema es “democracia versus dictadura”.

No se enreden, los membretes muchas veces son trampas; podría aparecer, por ejemplo, un cualquier cero grandote y decirle a los que están en contra de Ortega (el de “izquierda”), que él es “de derecha”, como si eso significara algo necesariamente bueno; y el tipo podría ser un autoritario igual, o peor; ya sabemos que siempre puede haber peor, hasta peor que lo peor.

Tan mal está nuestra educación, tanto ha retorcido el lenguaje el FSLN, y toda la caterva de demagogos pendencieros e ignorantes de Latinoamérica, que ya uno se pregunta qué palabras usar para simplificar la comunicación política. En cualquier caso, es un lenguaje que no ayuda a entender la realidad en Managua, Ticuantepe y Estelí. Ni tiene traducción internacional. No hay diccionario.

Es una complicación adicional en un paisaje complicado.

Por eso insisto, no nos enredemos: la meta es LIMITAR EL PODER POLÍTICO DEL ESTADO, limitar el poder de los políticos, DESCONFIAR DE TODOS ELLOS, someterlos al poder de la ciudadanía, no poner a ninguno sobre un pedestal, aunque haya estado preso, sea un valiente a toda prueba, tenga voz dulce o una abuelita adorable; a todos hay que empujarlos sin compasión para que digan la verdad, para que dejen los discursos falaces, de esos que practican desde antes de estar en el poder del estado, como ya se ve en la Alianza y la UNAB, escuelas, parece, del “manejarse”.

Asuman mejor que todo político está dispuesto a mentir porque lo considera necesario.

Vean menos el color de la camisa que usa.

Si sospechan que está borracho, no le pregunten, háganlo soplar…

Y lo más importante: sospechen. Es preferible descubrir que la sospecha era infundada, a darse cuenta demasiado tarde que nos han robado todo.

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